México tiene ciencia de primer nivel. Sin embargo, hay que ir por más

José Luis Carrillo Estrada, Premio Estatal de Física, en 1984 y 1987, y Premio Estatal de Ciencia y Tecnología en 2004

Lunes, Enero 29, 2018. Con una carrera académica de casi 45 años en la BUAP, José Luis Carrillo Estrada, Nivel III del SNI, es un físico teórico adscrito al Instituto de Física “Luis Rivera Terrazas”, cuya línea de investigación es la Mecánica Estadística de Sistemas Complejos, un área de la Física que estudia la naturaleza, a cualquier escala, desde lo micro hasta lo macroscópico, a través de teorías, aproximaciones, modelos, sobre cómo está constituida la materia y cómo es la interacción entre sus componentes: es un enfoque para entender, predecir y explicar los fenómenos de la naturaleza. Asimismo, cultiva algunas líneas emergentes: en la frontera donde la Física se cruza con otras disciplinas, como la Economía, la Biología, la Demografía o incluso la Medicina. Este trabajo con enfoque interdisciplinario ha tomado auge en los últimos lustros y traza el horizonte de la ciencia del futuro.

Para José Luis Carrillo Estrada, Premio Estatal de Ciencia y Tecnología 2004, en México la universidad pública ha cumplido un papel histórico, inmensurable, como generadora de mucho de lo valioso que tiene la sociedad.

“Yo diría que el desarrollo del medio científico nacional ha sido propiciado de manera fundamental por las características propias de la universidad pública, su laicidad y el proveer de libertad de cátedra e investigación. Recibir esto de la sociedad, también exige una responsabilidad de su comunidad académica. Esto ha permitido un desarrollo social, un sentido ético, que le da una identidad a nuestra sociedad. Sin universidad pública, el país sería otro”.

Doctor en Ciencias (Física) por la UNAM, aunque parte de su tesis doctoral la desarrolló en el International Centre for Theoretical Physics, en Trieste, Italia, realizó un año sabático y estancia posdoctoral en el Laboratorio Nacional de Ames, en Iowa, Estados Unidos. Posteriormente, otro sabático en la Universidad de Barcelona, en España, y ha sido investigador visitante en diversas universidades e institutos del mundo.

A la BUAP ingresó en 1973 como profesor hora clase de preparatoria, cuando cursaba el tercer semestre de la Licenciatura en Física, en la hoy Facultad de Ciencias Físico Matemáticas -un año de gran actividad política en el estado y de renovación académica en la Institución. En 1984 se convirtió en investigador titular del Instituto de Física “Ingeniero Luis Rivera Terrazas”.

Premio Estatal de Física en dos ocasiones por sus trabajos de investigación, en 1984 y 1987, Carrillo Estrada ha tenido una fructífera carrera académica. Durante casi 45 años ha sido docente y formador de recursos humanos. Fue director de tesis del primer doctor y la primera doctora en Física de la BUAP y del estado.

El integrante del Cuerpo Académico 171 “Materiales Complejos e Inteligentes” cuenta con más de una centena de artículos científicos publicados, tres de estos en Nature Scientific Reports, una de las revistas del Nature Publishing Group, el grupo editorial de mayor prestigio global en ciencia.

Asimismo, ha participado en proyectos que han marcado transformaciones en la BUAP (la creación del primer doctorado, por ejemplo) y ha formado parte de comisiones dictaminadoras de Conacyt, ANUIES, SEP y Academia Mexicana de Ciencias. De esta última fue coordinador de la Comisión de Premios y Presidente de la Sección Regional Sureste. Él y otros distinguidos universitarios de varias instituciones fundaron la Academia Poblana de Ciencias en 2004.

“He sido afortunado en muchos sentidos, desde muy temprano en mi estancia en la BUAP comencé a formar parte de las primeras comisiones de Conacyt. En 1984, recién doctorado, me invitaron a participar en una que hizo el primer ejercicio de evaluación de los posgrados en México. Asimismo, me tocó ser miembro del grupo de profesores que fundaron el Doctorado en Física en la BUAP. Fueron experiencias que me dejaron huella”, expresa.

José Luis Carrillo es un hombre sereno. Sobrio en el vestir y en el porte. Lejos de una mirada fría o severa propia de algunos científicos, la suya trasmite nobleza, paz. De hablar pausado, suave, relata otra experiencia que dejó en él una profunda huella: su relación académica y profesional con Luis Rivera Terrazas, cuando éste concluía su periodo rectoral y le propusieron que fuese coordinador General del entonces Departamento de Física del ICUAP, él aceptó y durante más de dos años colaboraron en la conducción del Departamento de Física, siendo Carrillo Estrada coordinador Académico.

“Fue muy interesante y satisfactorio convivir con él y aprender de él, pues siendo un apasionado de la política, de la ciencia y de la academia, Rivera Terrazas era capaz de separar asuntos políticos de académicos, sin el mínimo conflicto de interés. Esto le granjeaba el respeto de todo mundo. Observar esto, tratar de aprender fue…muy, muy satisfactorio”.

Parte también del grupo fundador del posgrado en Ciencias de Materiales, actualmente muy bien calificado en el país, Carrillo Estrada cultiva líneas de investigación de relevancia científica actual en Física y en Ciencia de Materiales, en las que ha formado a varias generaciones de científicos. Algunas de estas son líneas emergentes entre la Física y otras disciplinas, parte de la llamada Física de Sistemas Complejos, con aplicaciones novedosas, como el estudio de los aspectos dinámicos de la morfogénesis para el análisis y desarrollo de procedimientos para diagnosticar cáncer, o la aplicación de técnicas físicas en el estudio de materiales magnéticos y en la estabilidad de sistemas ecológicos, por ejemplo. Se trata de problemas y enfoques interdisciplinarios que han tomado gran auge en los últimos años.

“El enfoque inter y multidisciplinario obedece a una necesidad en la evolución de la ciencia. La planeación estratégica del desarrollo científico tiene que ver con la creación de centros multidisciplinarios, grupos de trabajo interdisciplinarios que respondan a problemas complejos desde diferentes experiencias. Por ahí es que viene, claramente, la ciencia del futuro.”

En su cubículo del IFUAP, su centro de trabajo, nos recibe con una sonrisa cordial y un apretón de manos. En ese espacio hay una elegancia sobria, un orden. Allí conversamos.

-Cuál es la importancia de la universidad pública en países como el nuestro?

-La universidad pública es un pilar fundamental que posibilita cierto grado de desarrollo en el país; si no tuviésemos la universidad pública estaríamos en un retraso terrible y el país sería otro. En México ha desempeñado un papel histórico, fundamental: es la base sobre la que se ha fortalecido nuestra cultura y se ha generado mucho de lo valioso de nuestra sociedad. Su laicismo y libertad de cátedra e investigación, han sido fundamentales.

-¿Cuál es la importancia de la ciencia y el impulso a la investigación científica?

-Es vital. Estamos en la era de la sociedad del conocimiento y si hay algo redituable es la inversión en ciencia si se quiere tener un futuro como sociedad. Este futuro no se construye de la noche a la mañana, ni explotando recursos naturales, menos aún enajenándolos o adquiriendo tecnologías extranjeras: se construye desarrollando ciencia, tecnología e innovación propias. La inversión en ciencia en México es muy baja (.040 por ciento del PIB) y mientras no sea transexenal...poco avanzaremos. Brasil legisló para hacer que la inversión en investigación no dependiera de vaivenes políticos y después de algunas décadas el efecto es extraordinario. El potencial que tenemos en México es enorme, en estudiantes, posgrados y grupos de investigación. La calidad de algunos de estos últimos es excelente, pero tendríamos que aumentar su número en un factor de diez, por lo menos.

-¿Como país y sociedad, a qué debemos aspirar los mexicanos?

-Tenemos el deber y el derecho de aspirar a una sociedad más igualitaria, incrementar las oportunidades para la población que no las tiene, con ellos tenemos una deuda. En la medida que seamos una sociedad más igualitaria, seremos más felices, tendremos menos marginación y tensiones sociales. El trabajo científico, en parte, puede hacer que esto sea posible. No es complicado, hay que apresurarse. Si hay más inversión, una clase política más comprometida, menos corrupción y desperdicio de recursos en procesos administrativos ineficientes, podremos convertirnos en un país con más crecimiento y desarrollo.

Amante de la música y del arte en general, particularmente de las artes plásticas -obras de Dalí, Pollock, Rodin, Velázquez y Goya han sido objeto de sus investigaciones en sistemas complejos-, es un hombre comprometido con la academia y la investigación. Hoy forma parte del Consejo Técnico de la Red Temática Conacyt de Materia Condensada Blanda y de la Sociedad Internacional de Sistemas Complejos.

Aunque su vocación no fue tan clara desde el principio, Carrillo Estrada dice estar en el área que tendría que estar: la Física, que lejos de ser complicada, simplemente exige, como otras, estudio, esfuerzo y dedicación.